En el siglo XXI, la Química debe
verse como una herramienta muy valiosa y trabajarse en el contexto de las
nuevas tecnologías y los cambios en el mundo; en el futuro cercano, los
laboratorios químicos cambiarán: serán espacios autónomos con robots y
supercomputadoras, donde un teórico y un químico, en diferentes puntos
geográficos, puedan trabajar juntos, enlazados por Internet.

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